Diario de viaje a Francia con Yves Rocher

No puedo comenzar a describirles lo maravilloso que es París, recorrer sus calles, probar su comida, conocer la Torre Eiffel y degustar un vino diferente con cada comida es lo que hace que esta ciudad sea considerada como una de las más románticas y bonitas de todo el mundo y pude conocerla gracias a Yves Rocher.

Nuestro viaje comenzó en 43 Boulevard Haussmann, dirección donde se encuentra la boutique más grande e importante de Yves Rocher en todo el mundo, es a donde llegan los más de mil productos con los que cuenta la marca, además en la parte de abajo se encuentra un spa que ofrece todos los servicios de masaje y tratamientos faciales.

La tienda cuenta con tres pisos llenos de productos increíbles, desde maquillaje hasta perfumes.

Al siguiente día llegó la hora de conocer las oficinas y laboratorios de la marca, aquí es en donde realmente la magia sucede, conocimos a Veronique Gohmann, directora de marketing y comunicación, quien a través de su plática logró enamorarnos de la cosmética vegetal, nos platicó como en Yves Rocher siempre han sido fieles a dos cosas: las mujeres y al medio ambiente, es por esto que su filosofía no es sólo el crear productos que funcionen y sean de calidad pero al mismo tiempo tienen que ser accesibles y ser lo más amigables posibles con la naturaleza.

Dentro de los laboratorios se crean los nuevos productos y algunos de ellos pueden tardar hasta 6 años en salir a la luz ya que todo se busca hacer con ingredientes naturales

Esa misma tarde nos subimos al TGV para que nos llevara directo a La Gacilly, un pueblo con todo el encanto Francés en donde se encuentra el Eco-Hotel-Spa “La Grée des Landes” un verdadero paraíso para aquellos que buscan relajación total en un ambiente de paz y sustentabilidad.

El hotel La Grée des Landes a mis espaldas

Ahí pudimos tomar un delicioso masaje con semillas de Africa, el más característico de la marca, además de salir a conocer la casa de los padres del señor Yves Rocher, que fue donde comenzó a hacer sus primeros productos, ahora La Gacilly es un pueblo que prácticamente trabaja para la marca, ya sea cultivando los ingredientes necesarios para la producción o en la parte administrativa.

Fachada de la casa de los padres de Yves Rocher

Finalmente llegó el momento de partir, no sin antes darnos una última vuelta por La Gacilly para poder admirar el festival de foto, uno de los festivales internacionales más importantes y que atrae a más de 400,000 visitantes al año a este pueblo tan hermoso, definitivamente ¡una experiencia inolvidable!

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